viernes, 3 de octubre de 2014

Excusas injustificables inventadas por los escolares

Saludos cordiales.

Soy el padre de Tolo. Le envío esta nota para explicarle por qué mi hijo no ha hecho la tarea.
Según lo sucedido, mi hijo acabó de salir de la clase, pero entonces, unos vándalos quemaron todo el instituto. Entonces, él tiró la mochila hacia una tubería de agua, haciendo que esta se fracturase, apagando consigo el fuego. Luego salió fuera del centro, ya que no era seguro, pero, de repente, apareció una invasión extraterrestre. Entonces, se  protegió con la mochila, justo cuando le dispararon con un cañón láser. Como la mochila era muy gruesa, el láser no la atravesó, sino que rebotó y dio de lleno a la nave. El láser no pudo acabar con la mochila, ya que tenía en su interior el cuaderno de castellano, que con tantas faltas de ortografía, lo repelió.
El estado de salud de mi hijo quedó perfecto, pero por desgracia, el cuaderno está desintegrado.
                                                                                         Tolo 2ºA


Sra. Magdalena Carrillo, tutora de Laura Albertí, querría decirle que ayer hubo una tormenta y llovieron grillos, hubo tantos grillos que se llevaron la mochila cuesta abajo hasta Palma, los grillos llegaron con la mochila al Mercadona, después se cayó por el W.C hasta las alcantarillas y un cocodrilo se la comió. Luego la expulsó medio rota y se fue por el agua de las alcantarillas hasta el mar. La corriente la llevó a América, luego vino una gaviota con la mochila desde allí y nos la trajo hasta nuestra casa. Perdonará que con tanto paseíto mi hija, tan aplicada, esté llorando a mares por no haber podido hacer la tarea.


Estimada profesora (o no):

Soy la madre de Eufrasio y me gustaría comunicarle que mi hijo no ha podido hacer los deberes porque cuando iba a la parada del bus escolar le han atracado unos bandidos que se han llevado su mochila. Ha luchado pero le han ganado. En una persecución interminable mi hijo ha divisado còmo los bandidos subían a un helicóptero. En un intento desesperado de tumbar al helicóptero una de las piedras ha impactado en la cabeza del conductor y posteriormente ha sucumbido. Pero justamente la mochila ha caído en las garras de un despiadado gánster, el cual nos ha pedido una recompensa de nada más y nada menos  50.000 euros. Nosotros hemos pagado y justamente en ese mismo instante, se ha caído en un charco.Hemos ido ha comprar otra pero costaba muchísimo.

Cosas que pasan.

                                                                                                                               Andreu Bauzà 2ºB

2 comentarios:

Malén dijo...

Tolito te has pasado un pelín. No me lo creo. Tendrás que pedirle a tu padre que presente una excusa más creíble-

FRANCISCO BAUZA dijo...
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