miércoles, 5 de noviembre de 2014

Monólogos

EL COLE






El cole, al que tanto queremos y cuidamos, como si fuera nuestro hijo, ese que a las ocho de la mañana nos da los buenos días con esa sirena, que parece el grito de una vieja...
El cole, ¿para qué sirve?, para nada. ¡Ya me dirás! Si uno quiere ser basurero de qué le sirve saber resolver raíces cuadradas. Y si uno quiere ser dentista, de qué le sirve saber si el Tajo está en China o en Islandia. De nada. No sirve para nada.
Pero, ¿por qué nos gusta tanto el cole? Pffff. Nos levantamos a las cinco y media para poder ver a los maestros entrar por esa barrera verde y conseguir el caramelo que nos dan si llegamos los primeros. ¿Y por qué los patios son tan largos? Eso de estar quince minutos sin poder ver a un solo maestro y dejar de recibir esa información que nos ayudará tanto en la vida, nos angustia. A la salida todo son lágrimas. Las escaleras son una cascada. Nos movemos tan despacio que parecemos presos arrastrando una gran bola de hierro sujeta a los tobillos por una cadena. Y esas tardes, tan largas. ¡Menos mal que existe el moodle! Que nos permite seguir aprendiendo.
Pues eso, el cole no sirve para nada pero... nos encanta ir.

                                                  Irene Català  Martín2ºB